20 de diciembre de 2012

La negación de San Pedro


Caravaggio

19 de diciembre de 2012

Rima XXIII

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!

Gustavo Adolfo Bécquer

18 de diciembre de 2012

Sueños sencillos


Un hombre cansado que sube de un bar, ese soy yo,
cartel de CERRADO en el paraíso,
el corazón me pide una tregua,
la luz de reserva se encendió,
tu cuerpo es la fiesta a la que nadie me invitó.

Hoy me he preguntado lo que me diría el edredón,
¿qué FUE de esa chica? Se apellidaba decepción...
Y yo me pregunto: ¿cómo se baja el telón
en una historia que ni siquiera comenzó?

Siempre tengo sueños sencillos con mujeres complicadas,
veo el amor con la visión deteriorada,
del que lo tuvo todo y luego lo perdió.
Soy experto en echar leña sobre hogueras apagadas,
no sé aceptar que hay ciertas COSAS que se acaban.

Quinientas preguntas flotando por la habitación,
quinientas versiones sobre una misma discusión,
quinientos escotes que no me alivian el dolor,
quinientas RESPUESTAS necesitaba y tuve dos.

Quinientas las veces en que no supe decir "no",
quinientas las noches MALHUMORADO en el salón,
quinientos reproches forman la guerra entre tú y yo,
quinientas te dije que me mintieras por favor

Siempre tengo sueños sencillos con mujeres complicadas,
veo el amor con la visión deteriorada,
del que lo tuvo todo y luego lo perdió.
Soy experto en echar leña sobre hogueras apagadas,
no sé aceptar que hay ciertas COSAS que se acaban,
que se acaban.

Marwan

17 de diciembre de 2012

Niña con espigas


Pierre-Auguste Renoir

16 de diciembre de 2012

La poesía

La poesía de una madre que grita en un balcón
llamando a sus hijos a la cena. 
La poesía de una radio que suena al otro lado
de una ventana apenas entreabierta. 
La poesía de un mendigo inclinado ante una gorra
en las baldosas, en espera de limosna.
La poesía de un charco agostado entre piedras.
La poesía de una mujer que se levanta de la cama
buscando a tientas el sujetador en la penumbra.
La poesía de un perro que se estira
bostezando en una alfombra.
La poesía de un televisor con el volumen silenciado
mientras suena música y los cuerpos se enajenan.
La poesía de una calle a media tarde
en cuyo extremo hay un boquete de luz que se proyecta
sobre el mar, atravesado por los tumbos de un borracho.
La poesía de una voz en el teléfono.
La poesía de un autobús que remonta la avenida
lleno de gente ensimismada.
La poesía de un viejo vagabundo desdentado
apurando un cartón de vino en la escalinata de una iglesia.
La poesía de una mancha de aceite en una acera.
La poesía de un hombre gordo que se agacha
para atarse los zapatos al fondo de la barra
resoplando alrededor de una colilla.
La poesía de una anciana que se arregla el maquillaje
en un espejo.
La poesía de unas manos que casi no son mías
tanteando (¿tonteando?) en el teclado...

Toda esta poesía que nunca cabe en un poema.

Roger Wolfe 

15 de diciembre de 2012

Juego sucio


Déjame el juego sucio,
déjame lo peor,
déjalo, no es lo tuyo,
déjalo, se acabó.

Déjame medio desnudo,
arguméntame tu dolor,
pongo al vaso solo lo justo
para volverte loca de amor.

Y no estoy por la labor de darte cancha,
no me he convertido en tu admirador,
y no estoy por la labor de ver mi cara
entre todos tus trofeos del salón.

He pasado de puntillas por tu cama,
he atacado en falso a tu corazón,
he tenido que venderte hoy mi alma
para hacerme un hueco en tu habitación.

Vuelve a dejarme hoy medio desnudo
y termina tu trabajo, por favor,
déjame, déjame el juego sucio,
déjalo, se acabo.

Y no estoy por la labor de darte cancha,
no me he convertido en tu admirador,
y no estoy por la labor de ver mi cara
entre todos tus trofeos del salón.

Los Madison
(con Miguel Ríos)