30 de diciembre de 2012

La muerte de Sócrates


Jacques-Louis David

28 de diciembre de 2012

El retrato de Dorian Gray

Existe una voluptuosidad en hacerse reproches. Cuando nos censuramos, sentimos que ningún otro tiene derecho a hacerlo. Es la confesión, y no el sacerdote, quien nos da la absolución.

Cuando Dorian terminó su carta sintióse perdonado.


Oscar Wilde

26 de diciembre de 2012

Volver a ser un niño


Con la inocencia más graciosa
que apaga el tono de la rosa.
Con ese brillo que te vuelve un niño,
llegaste como si tal cosa.

Después de andar a la deriva
por mares turbios de bebida,
como un chiquillo falto de cariño,
de pronto es todo tan sencillo, sencillo.

Volver a ser un niño, volver a ser un niño,
volver a ser un niño, volver a ser un niño.

Después del tiempo que he perdido
en aventuras sin sentido,
me siento sólo y a la vez perdido,
sólo porque me has sonreído, y pido...

Volver a ser un niño, volver a ser un niño,
volver a ser un niño, volver a ser un niño.

Con la inocencia tan graciosa
que cambia el nombre de las cosas.
Con ese brillo que te quita el frío
cuándo las noches son lluviosas.

Volver a ser un niño, volver a ser un niño,
volver a ser un niño, volver a ser un niño.

Los Secretos

23 de diciembre de 2012

Retablo mayor de la Iglesia del Colegio de doña María de Aragón


             La Anunciación               El Bautismo de Cristo

 

La Crucifixión              La Resurrección de Cristo           Pentecostés

El Greco

22 de diciembre de 2012

Llegó con tres heridas

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Miguel Hernández

21 de diciembre de 2012

La cajita de música


El poeta acaricia cicatrices
con un tacto de puta de lujo
las camareras sueñan con llenar los cines
los chicos de tu barrio con poner un turbo.

Yo sueño con la chica de los ojos tristes
mientras escucho cantar a los gitanos
no importa si hice todo lo que fue posible
estoy calado.

Al fin, al seguir sus pasos
le abrió su cajita de música
con un disparo seco
como un jugador desesperado
estoy calado.


Quique González

20 de diciembre de 2012

La negación de San Pedro


Caravaggio

19 de diciembre de 2012

Rima XXIII

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!

Gustavo Adolfo Bécquer

18 de diciembre de 2012

Sueños sencillos


Un hombre cansado que sube de un bar, ese soy yo,
cartel de CERRADO en el paraíso,
el corazón me pide una tregua,
la luz de reserva se encendió,
tu cuerpo es la fiesta a la que nadie me invitó.

Hoy me he preguntado lo que me diría el edredón,
¿qué FUE de esa chica? Se apellidaba decepción...
Y yo me pregunto: ¿cómo se baja el telón
en una historia que ni siquiera comenzó?

Siempre tengo sueños sencillos con mujeres complicadas,
veo el amor con la visión deteriorada,
del que lo tuvo todo y luego lo perdió.
Soy experto en echar leña sobre hogueras apagadas,
no sé aceptar que hay ciertas COSAS que se acaban.

Quinientas preguntas flotando por la habitación,
quinientas versiones sobre una misma discusión,
quinientos escotes que no me alivian el dolor,
quinientas RESPUESTAS necesitaba y tuve dos.

Quinientas las veces en que no supe decir "no",
quinientas las noches MALHUMORADO en el salón,
quinientos reproches forman la guerra entre tú y yo,
quinientas te dije que me mintieras por favor

Siempre tengo sueños sencillos con mujeres complicadas,
veo el amor con la visión deteriorada,
del que lo tuvo todo y luego lo perdió.
Soy experto en echar leña sobre hogueras apagadas,
no sé aceptar que hay ciertas COSAS que se acaban,
que se acaban.

Marwan

17 de diciembre de 2012

Niña con espigas


Pierre-Auguste Renoir

16 de diciembre de 2012

La poesía

La poesía de una madre que grita en un balcón
llamando a sus hijos a la cena. 
La poesía de una radio que suena al otro lado
de una ventana apenas entreabierta. 
La poesía de un mendigo inclinado ante una gorra
en las baldosas, en espera de limosna.
La poesía de un charco agostado entre piedras.
La poesía de una mujer que se levanta de la cama
buscando a tientas el sujetador en la penumbra.
La poesía de un perro que se estira
bostezando en una alfombra.
La poesía de un televisor con el volumen silenciado
mientras suena música y los cuerpos se enajenan.
La poesía de una calle a media tarde
en cuyo extremo hay un boquete de luz que se proyecta
sobre el mar, atravesado por los tumbos de un borracho.
La poesía de una voz en el teléfono.
La poesía de un autobús que remonta la avenida
lleno de gente ensimismada.
La poesía de un viejo vagabundo desdentado
apurando un cartón de vino en la escalinata de una iglesia.
La poesía de una mancha de aceite en una acera.
La poesía de un hombre gordo que se agacha
para atarse los zapatos al fondo de la barra
resoplando alrededor de una colilla.
La poesía de una anciana que se arregla el maquillaje
en un espejo.
La poesía de unas manos que casi no son mías
tanteando (¿tonteando?) en el teclado...

Toda esta poesía que nunca cabe en un poema.

Roger Wolfe 

15 de diciembre de 2012

Juego sucio


Déjame el juego sucio,
déjame lo peor,
déjalo, no es lo tuyo,
déjalo, se acabó.

Déjame medio desnudo,
arguméntame tu dolor,
pongo al vaso solo lo justo
para volverte loca de amor.

Y no estoy por la labor de darte cancha,
no me he convertido en tu admirador,
y no estoy por la labor de ver mi cara
entre todos tus trofeos del salón.

He pasado de puntillas por tu cama,
he atacado en falso a tu corazón,
he tenido que venderte hoy mi alma
para hacerme un hueco en tu habitación.

Vuelve a dejarme hoy medio desnudo
y termina tu trabajo, por favor,
déjame, déjame el juego sucio,
déjalo, se acabo.

Y no estoy por la labor de darte cancha,
no me he convertido en tu admirador,
y no estoy por la labor de ver mi cara
entre todos tus trofeos del salón.

Los Madison
(con Miguel Ríos)

12 de diciembre de 2012

Trigal con cuervos



Vincent van Gogh


11 de diciembre de 2012

Canción de otoño

Germán llega a su taller de zapatería siempre a las nueve menos diez, prepara las herramientas y se sienta para ver llegar a su vecina de enfrente. Cualquier día saldré a saludarla de verdad, no con este gesto distante de cabeza. Cualquier día saldré, sí...

Agustina abre su tienda a las nueve en punto. Cada día el mismo ritual: mira brevemente al zapatero de enfrente, saluda educada con un gesto de la cabeza, busca las llaves en el bolso, abre la tienda y empieza a colocar en el escaparate los ovillos de lana de colores. Un día me atreveré, pasaré a saludarlo antes de abrir. Eso haré.

Germán trabaja contento. Mientras pone unas medias suelas o asegura un tacón, puede ver a su vecina con sólo levantarse de su banco de trabajo y mirar al otro lado de la calle. Le gusta la manera en que sonríe a sus clientes, su forma lenta de moverse, de coger los ovillos de la parte alta de la estantería; le parece que pone una gran ternura cuando le ofrece a las embarazadas lanas de colores pastel para ropita de recién nacido. Cualquier día iré a invitarla a un café, le caeré bien, nos enamoraremos.

Agustina acaricia las lanas a veces sin darse cuenta, mientras mira a hurtadillas, desde el escaparate, al zapatero concentrado en la reparación del calzado. Imagina sus manos precisas y duras. Un día iré al taller, nos enamoraremos. Cuando cerremos los negocios iremos juntos a casa cogidos del brazo, andando despacito y contándonos las anécdotas del día. Seremos felices.

A las ocho y media cierra Agustina. Lanza una mirada fugaz y como distraída a la zapatería y echa a andar por su lado de la calle, acera arriba.

Cuando ella desaparece al girar en la esquina, cierra Germán y echa a andar por su acera, calle abajo.

Soñó que las manos fuertes del zapatero acariciaban sus manos. Se despertó de golpe. Se levantó decidida a cruzar la calle y hacer la visita que deseaba hacer desde hacía años. Se vistió y peinó con especial esmero. Cuando llegó, temblorosa y sonriente, a la puerta de la zapatería, un cartel orlado en negro decía que el taller estaba cerrado por defunción. Cruzó a su tienda.
Lloró poniendo mucho cuidado en no manchar los ovillos de lana que colocaba en el escaparate: ese día tocaban colores tierra, por el otoño.

María S.

10 de diciembre de 2012

Inestable


Dejé todo a la mitad
nada en su sitio
las impresiones rotas.

Dejé arma sin cargar
ropa tendida
de par en par la puerta de salida.

Hay una vida tras tus ojos
que yo no he sabido interpretar.

Si alguna vez
me ha dado por faltarle a la verdad
que no es mentir es más superficial.

Era parte del juego
mejor dejar las cosas como están
mejor si no nos vemos.

Jorge Marazu

7 de diciembre de 2012

La Venus del espejo


Diego Velázquez


4 de diciembre de 2012

Dineros son calidad

Dineros son calidad,
¡verdad!
Más ama quien más suspira,
¡mentira!

Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahúres, muy desnudos,
con dados ganan Condados;
ducados dejan Ducados,
y coronas Majestad:
¡verdad!

Pensar que uno solo es dueño
de puerta de muchas llaves,
y afirmar que penas graves
las paga un mirar risueño,
y entender que no son sueño
las promesas de Marfira:
¡mentira!

Todo se vende este día,
todo el dinero lo iguala:
la Corte vende su gala,
la guerra su valentía;
hasta la sabiduría
vende la Universidad:
¡verdad!

En Valencia muy preñada
y muy doncella en Madrid,
cebolla en Valladolid
y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
y en Sevilla doña Elvira:
¡mentira!

No hay persona que hablar deje
al necesitado en plaza;
todo el mundo le es mordaza
aunque él por señas se queje;
que tiene cara de hereje,
y aun fe la necesidad:
¡verdad!

Siendo como un algodón,
nos jura que es como un hueso,
y quiere probarnos eso
con que es su cuello almidón,
goma su copete, y son
sus bigotes alquitira:
¡mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
aunque sean sin razón,
deje el río Marañón,
y entre el río de la Plata,
que hallará corriente grata
y puerto de claridad:
¡verdad!

Siembra en una artesa berros
la madre, y sus hijas todas
son perras de muchas bodas
y bodas de muchos perros;
y sus yernos rompen hierros
en la toma de Algecira;
¡mentira!

Luis de Góngora

1 de diciembre de 2012

Será


¿Será mi corazón?

¿Será este viejo hotel?
Que no llamó
ni pa intentarlo otra vez.

¿Seré yo?, ¿será él?

Nos aplastó
el miedo a perder.

Será que se ha juntado todo,

que lo quiero a mi modo,
que empiezo a deber,
no lo sé...

Será que el invierno es muy largo,

que no hago pie en el barro,
que estoy sola otra vez.

¿Será el alcohol?

Que no duermo bien.
De noche los fantasmas
me vienen a ver.

Será que yo todo me lo jugué,

no se de donde tirar,
no se en lo que creer.

Será que siempre apunto alto,

que ser fiel es tan saldo,
que me sobreestimé,
no lo sé...

Será, serán los treintaytantos,

que me arden los labios
por besarte otra vez.

Será que se ha juntado todo,
que lo quiero a mi modo,
que empiezo a deber,
no lo sé...

Vicky Gastelo

28 de noviembre de 2012

La calumnia de Apeles



Sandro Botticelli


25 de noviembre de 2012

Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dán!

Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo,
y un maestro
en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.

Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
a escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
-¡aquel trueno!-,
vestido de nazareno.

Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...

El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito:
cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!

¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.

Antonio Machado

24 de noviembre de 2012

Reloj de plata


Mi corazón como un avión en llamas,
una explosión
violeta en la ventana,
breve fulgor
que fue tu amor en rama para los dos.

Desde un rincón
clavando la mirada,
nada feroz,
en un reloj de plata.
Todo cambió en un minuto extraño
para los dos.

Antes de que caiga mi avión
desengánchame.
Antes de perder el control
desenrédame.
Será sólo un momento
en un reloj de plata.

Mi corazón,
habitación pintada,
una canción que brilla en la mañana,
doble ración de carretera y manta
para los dos.

Quique González

21 de noviembre de 2012

20 de noviembre de 2012

Pájaro azul

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo: "Quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea".

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está

ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo:

"Quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿Es que quieres joder
mis obras?
¿Es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?".

Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
Le digo: "Ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste".

Luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo,
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto,
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


Charles Bukowski

18 de noviembre de 2012

Amapola


Noche destetada, niña despintada de azules,
yo no sé si tuve úteros de paredes blancas.
Virgen desahuciada llora por caminos de barro,
me baila tu paso y que lleves ropa mojada.
Tengo la coartada para encarcelar toda duda,
que nunca haya mucha carne para darle pomada.

Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos
que no me cabe la necesidad.
Tengo la cabeza con tantos grillos
que cuando quiera puedo echar a volar.

¿Y de dónde salen siempre tantos corazones rotos?
Si en lugar de tanta muchedumbre somos una flor.
Que la luna está cansada de ser el amor de todos.
El que quiera carne que se queme y que regale un sol.

Tengo un lecho de amapolas
que es como estar desnudo en el mar.
Y un universo de olas
que garantizan que mi corazón 
no pase más una noche a solas.
Tengo un cielo de las sobras
de despertar desnudo en el mar.
Y el corazón sigue en obras
con los pilares en reconstrucción 
cada vez que tú los mojas.

La lluvia dorada que es para tu cara las nubes,
que nunca se nuble el brillo de tu mirada.
Ya tengo saciada para algunos días la lumbre
si puedo acostarme sobre la miel de tu espalda.

Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos
que no me cabe tu necesidad.
Tengo la cabeza con tantos nidos
que cuando quiera puedo echar a volar.


Carlos Chaouen

17 de noviembre de 2012

Doña Isabel de Porcel


Francisco de Goya

15 de noviembre de 2012

Soneto VII

No pierda más quien ha tanto perdido;
bástete, Amor, lo que ha por mí pasado;
válgame agora haber jamás probado
a defenderme de lo que has querido.

Tu templo y sus paredes he vestido
de mis mojadas ropas, y adornado,
como acontece a quien ha ya escapado
libre de la tormenta en que se vido.

Yo había jurado nunca más meterme,
a poder mío y a mi consentimiento,
en otro tal peligro, como vano.

Mas del que viene no podré valerme;
y en esto no voy contra el juramento;
que ni es como los otros ni en mi mano.

Garcilaso de la Vega

12 de noviembre de 2012

A la orilla de la chimenea


Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu Dios, tu asesino…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir:
“Toma mi dirección, cuando te hartes de amores
baratos de un rato me llamas”.

Y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu “ven”,
tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe,
tu noche y tu día,
tu rencor, tu ¿por qué?, tu agonía…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar...


Joaquín Sabina

10 de noviembre de 2012

Prados cerca de Greifswald


David Friedrich

8 de noviembre de 2012

Soneto 61

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.

Lope de Vega

5 de noviembre de 2012

Recuerdo


Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.

Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:

"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Ismael Serrano

4 de noviembre de 2012

El Imperio de Flora


Giovanni Battista Tiepolo

2 de noviembre de 2012

Rima VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay! -pensé-. ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!

Gustavo Adolfo Bécquer

1 de noviembre de 2012

Jesus, Etc.


Jesus, don’t cry
You can rely on me honey
You can combine anything you want

I’ll be around
You were right about the stars
Each one is a setting sun

Tall buildings shake
Voices escape singing sad sad songs
Tuned to chords strung down your cheeks
Bitter melodies turning your orbit around

Don’t cry
You can rely on me honey
You can come by any time you want

I’ll be around
You were right about the stars
Each one is a setting sun

Tall buildings shake
Voices escape singing sad sad songs
Tuned to chords strung down your cheeks
Bitter melodies turning your orbit around

Voices whine
Skyscrapers are scraping together
Your voice is smoking
Last cigarettes are all you can get
Turning your orbit around

Our love
Our love
Our love is all we have

Our love
Our love is all of God’s money
Everyone is a burning sun

Tall buildings shake
Voices escape singing sad sad songs
Tuned to chords strung down your cheeks
Bitter melodies turning your orbit around

Voices whine
Skyscrapers are scraping together
Your voice is smoking
Last cigarettes are all you can get
Turning your orbit around

Last cigarettes are all you can get
Turning your orbit around
Last cigarettes are all you can get
Turning your orbit around

Wilco

27 de octubre de 2012

25 de octubre de 2012

A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

23 de octubre de 2012

Tecnicolor


Tienes dudas pero yo ahora no
tú lo ves raro, yo lo veo en tecnicolor.
Yo no necesito estar seguro
tú necesitas tenerlo bajo control
y que te salga todo dentro de un patrón.
Tú sabes al detalle tu futuro
yo lo dejo a la improvisación.

Me pides intensidad, muy bien
me limito a obedecer.
No te vale y quieres más, joder
que poquito puedo hacer.

Pero ya me estoy cansando, empiezo a estar un poco harto
cuando vuelvas otra vez puede que yo ya no esté
puede que ya me haya ido y que no quiera mas volver.
Voy a desaparecer.
No me digas que no te avisé
porque estoy así muy bien.

Solo necesito un empujón
una palabra que devuelva la emoción;
pero tú no das por mí ni un duro
sigo siendo la segunda opción.

Me pides que pare ya, muy bien
me limito a obedecer.
No te vale y quieres más, joder
que poquito puedo hacer.

Pero ya me estoy cansando, empiezo a estar un poco harto
cuando vuelvas otra vez puede que yo ya no esté
puede que ya me haya ido y que no quiera mas volver.
Voy a desaparecer.
No me digas que no te avisé
porque estoy así muy bien.

Supersubmarina

21 de octubre de 2012

El rapto de Europa


Rembrandt van Rijn

20 de octubre de 2012

Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
“mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón”.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado

19 de octubre de 2012

Tienes que ser tú


Tienes que ser tú
tienes que ser tú
o rompo la brújula
o busco un norte diferente

Díselo a ellos
díselo a ellos
que nadie me cree y empiezo
a desconfiar también

¿Y cómo no te va a salir mal
si al primer ronroneo te tiras?
Los arañazos ya los da
la vida sin que se los pidas

Tienes que ser tú

Déjalo en mis manos
déjalo en mis manos
con uno que lo tenga claro
basta para arrancar

Y llévame a casa
llévame a tu casa
prometo no desordenar nada
quiero quedarme contigo

¿Y cómo no me va a salir mal
si lo que busco siempre está en otro sitio?
Aunque lo vaya a romper poco después de empezar
te juro que hoy lo necesito

Tienes que ser tú


César Pop
(con Txetxu Altube)

18 de octubre de 2012

Desposorios de la Virgen

   
                              Pietro Perugino                                          Rafael Sanzio

17 de octubre de 2012

El genio de la multitud

Hay suficiente traición, odio,
violencia,
necedad en el ser humano
corriente
como para abastecer cualquier ejército o cualquier
jornada.

Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son –al final- aquellos que
predican
paz.

Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.
Cuidado con los predicadores,
cuidado con los que saben.

Cuidado con
aquellos que
están siempre
leyendo
libros.

Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.

Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.

Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que
no conocen.

Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes; no son nada
solos.

Cuidado con
el hombre corriente,
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.

Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar,
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.

Al no querer la soledad,
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.

Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.

Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.

Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.

Y su odio será perfecto:
como un diamante resplandeciente,
como una navaja,
como una montaña,
como un tigre,
como cicuta.

Su mejor
arte.

Charles Bukowski

15 de octubre de 2012

Miedo


Para empezar diré que es el final
no es un final feliz, tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.

Solo te di diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos, rompí tu corazón
y ahora tu mundo está burlándose de mí.

Miedo, de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.

Miedo, de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Oigo tu voz siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tú.

Miedo, de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.

Miedo, de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Ya sé que es el final, no habrá segunda parte
y no sé cómo hacer para borrarte.

Para empezar diré que es el final.

M-Clan
(con Enrique Bunbury)

13 de octubre de 2012

12 de octubre de 2012

El Príncipe

Corre a su ruina el príncipe que lo ha fundado todo en las palabras de los suyos.

Los hombres no se cuidan tanto de ofender a quien se hace amar como a quien se hace temer; porque el amor se mantiene por vínculo de obligación y éste, dada la malicia humana, se rompe fácilmente en cuanto anda por medio la propia utilidad. En cambio, el temor se mantiene gracias al miedo al castigo, que nunca nos abandona.


Nicolás Maquiavelo

10 de octubre de 2012

Carita de tonto


Otra vez me dejas Madrid para mí
y yo me hago mucho más feo.
Es patético empezar otra canción diciendo:
"Te voy a echar de menos".
“Quédate, que a esta TERMINAL
le dan igual tus sentimientos,
cuando hace falta nunca retrasan los vuelos.”
Me sientan tan mal los aeropuertos...

Y yo, carita de tonto,
alérgico a todo cuando tú te vas.
Y siempre acabo pensando
quizás debería cuidarte algo más...

Si quieres, subimos a casa
y SALVAMOS el mundo
y nos decimos lo importante sin hablar.
Si quieres, cortamos la calle
y en sólo un segundo
le arranco el pasado al sofá.
Si quieres, pasamos el día
rodando en la alfombra.

Y en Madrid
cuando se hace de noche y me falta tu cuerpo
viene sin permiso protestando el invierno
y mis dedos PREGUNTAN dónde te has metido,
y el parqué echa a temblar
cuando pienso en las dudas
que siempre has tenido,
que siempre has tenido...

Y yo, carita de tonto,
alérgico a todo cuando tú te vas.
Y siempre acabo pensando
quizás debería cuidarte algo más...

Si quieres, subimos a casa
y salvamos el mundo
y nos decimos lo importante sin hablar.
Si quieres, CORTAMOS la calle
y en sólo un segundo
le arranco el pasado al sofá.
Si quieres, pasamos el día
rodando en la alfombra.

Si quieres facturo el invierno
y te saco de golpe febrero de aquí.
Si quieres repito contigo
esas noches que no se podrán repetir.
Si quieres te pinto en el AIRE
un abrazo gigante y detengo al avión.
Si quieres le cambio el horario al destino
matando de un beso al reloj.


Marwan
(con Lucas)

8 de octubre de 2012

La hora de comer


Zinaida Serebriakova

7 de octubre de 2012

Rima IV

No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

mientras la humanidad, siempre avanzando,
no sepa a dónde camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!


Gustavo Adolfo Bécquer

6 de octubre de 2012

Aquí hay una canción


Ni el sabor del amor desahuciado
ni una gota de lluvia descalzos.
Quedó el cartero buscando
mis cartas nunca te llegaron.

Una armónica desafinada
un corazón que no entiende de barcos
que aunque vaya siempre acelerado
nunca pasa de largo.

Tú me encantas, y me encantas tanto
que yo canto y si no te encanto
aquí hay una canción,
hay canciones que nos llevan al amor.

A complejos viejos, cajas de madera;
al sentimiento eterno, toda la belleza.
Yo te puedo dar lo que tú quieras
pero abre tus manos que las vea.

Yo no quiero realidad, no es una buena idea;
yo me quedo aquí, tocando en mi azotea;
puedes subir si lo deseas
pero abre tus manos que las vea.

Tú me encantas, y me encantas tanto
que yo canto y si no te encanto
aquí hay una canción,
hay canciones que nos llevan al amor.

En tus manos puse el poder aliviado
y aun confío en que sabrás
que en la cama no hay lugar para el sensato
ni hay oscuridad.

Aunque quieras apagar la luz
yo tengo soles en los dedos
yo tengo una memoria visual
que debería darte miedo.

Yo ya he visto tu cuerpo en fiestas
y tú aun no abriste mi puerta.
Intenté encontrar la manera
de nadar sin perder la maleta.


Yo dispuesto a saltar al precipicio
y tú midiendo la altura al vacío.

Yo creí encontrar tu presencia
temblando en la noche descalzos.
Quizá cuando pase tu vida veas
que tuviste el amor en las manos.

Pregunté la verdad a la música
y me dio todo un universo.
¿Quién diría que no tuve nunca
el poder de escribir tu silencio?

Tú me encantas, y me encantas tanto
que yo canto y si no te encanto
aquí hay una canción,
hay canciones que nos llevan al amor.


Fran Fernández